LA VETERANÍA ES MÁS QUE UN GRADO EN JUDO

Para los amantes de Judo, hablar de veteranos despierta cierta melancolía. Aunque no siempre existe debidamente deferencia hacia estos encuentros, que debieran ser bien recibidos por lo que buscan honrar. Los Masters ofrecen tanto espectáculo como cualquier otra categoría, sin necesidad de tanta fuerza, ni tanta velocidad, compensado con un gran potencial de emoción.
 
En busca de esplendores secretos, en esta época, se entrelazan la técnica y la experiencia, pilares que enraízan perfectamente con las buenas razones para inscribirse. Esta competición cautiva. Posibilita recreación por la amplia participación de competidores que son conocidos “de toda la vida”.
En la ocasión, los entrenadores tratan de volver a posicionarse en el otro lugar, aquel que se marchó con el paso natural del tiempo, y tímidamente retoma a la antigua posición. Con la pugna, renace la oportunidad de regresar al momento que como principiante conmovía, y ahora serena.
Competir con la mochila de años, no sólo amplia el entretenimiento, también colabora con la práctica del judo, extendiendo el campo de acción a la madurez, apreciando los hechos con soberanía. Además, el caudal digital ofrece la ventaja de servir “Judo de competición” ejemplarizado desde la cátedra, convirtiendo el certamen en un regalo del maestro a los alumnos.
La veteranía no elimina el miedo, pero lo convierte en porqués, y por qué no, y la demostración contempla a los que están y recuerda a los que no están. Se disfruta la técnica y no se avista tanta estrategia ¿quién sabe lo que es capaz de aprender tu adversario? … en la derrota se dan más lecciones de autocrítica que de excusas. La prórroga temporal goza de esa ventaja.
Pies descalzos, manos vacías, ropa cómoda y la posibilidad de desempeñar una maniobra con la maestría alcanzada y la fuerza mantenida. Ineludible, una sonrisa, se gane o se pierda. Perder abre otra oportunidad de mejora, y eso siempre es bueno en este periodo de cultivo.
Los Veteranos pulen la técnica desde todos los puntos de vista. Desplazar, desequilibrar, preparar y “Kake”, con todo el cóctel, una buena caída. Tiran y caen mejor, eso agracia a la espectacularidad de la actuación deportiva.
Si en la mente competidora pesa la responsabilidad del patrocinio y la obligación, en los veteranos sólo el apostolado regala ventajas. Será eso el motivo de felicidad que envuelve la expresión de los competidores, dentro o fuera del podio. Del mismo modo, la competición por equipos enaltece mayormente, si cabe, el espíritu deportivo, elevando el principio básico del “progreso mutuo” para conseguir un objetivo común.
En este caso, la manida frase que resalta al Judo como: “una forma de vida”, cobra magnitud, al demostrar que un buen judoka nunca se retira, y sigue encontrando ese efecto de poderío al enfundarse el “judogi”.
Por algo será.
 
TEXTO: Almudena López.
www.judobywoman.com
 
FOTO: Gonzalo Pérez
 
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