CUENTO ¿Caer o volar?

Casi todos los niños hacen deporte, pero los judokas además conseguimos poderes.

– ¿No os parece, que utilizar la fuerza del contrario es un gran poder. Además, los judokas aprendemos a volar. Dijo la profesora con una serena mirada.

Fue entonces, cuando la más pequeña dijo:
-!Ya sabía yo que podría conseguirlo!… Está noche lo he soñado pero mis amigas no me creyeron.

– Oh, claro, ahora te haré sentir la sensación de lanzarte sin miedo. Cuando aprendas a caer, estarás preparada para despegar hacia tus sueños. Le confirmó la profesora.

Los aprendices judokas comenzaron a sentir calor en su cuerpo, experimentaron la mágica sensación del empoderamiento, aquella que vive en el interior de cada uno de nosotros pero que se entierra por unas cosas, o por otras.

Entonces, la profesora comenzó a lanzarse por el suelo, de un lado para otro, revolcándose con unas volteretas a modo de ave… “Ukemi” para allá, “Ukemi” para acá.
Los ojos de los niños destellaban deseando copiar cada movimiento, para poder sentirse pájaros sobre el tatami.

La profesora prometió dar todas las claves para volar.
-Los limites sólo estan en vuestras cabezas. Les aclaró. Todos vostros teneís las condiciones necesarias para hacer estas caídas mágicas de nombre tan distinguido: “Zempo Kaiten Ukemi” .

Rodar y levantarse es un gesto natural que todos debiéramos practicar en el Judo y en la vida, con el espíritu. Otra característica básica que distingue a nuestro deporte.

¿Os apetece intentarlo?

 

Texto
Almudena López.
Foto.
Gonzalo Pérez.

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