Cadena de Milagros en Tokio

Se narran hechos milagrosos que suceden lejos de nuestro entorno, casos extraordinarios, maravillosos e inexplicables que no se encuentran en la hoja de ruta pero que provocan situaciones extremadamente favorables y mágicas. Visto de esta manera puedo decir que he estado presente de una cadena de milagros sencillos y afables en Tokio. La historia pasó la última jornada de mi estancia.

En la competición había dos chicos que recibieron el premio de la Federación Internacional de Judo IJF, otorgado en una convocatoria dividida en cinco categorías de video (Técnica, Creatividad, Superhumano, Belleza, Humor) sobre el “ippon” de judo. El premio consistía en una estancia al Campeonato del Mundo 2019, para dos personas, con todos los gastos pagados, en el mejor hotel de la organización y con credenciales VIPS. Vamos, un obsequio inimaginable para los premiados, que de rebote llegó hasta mi.

Edgar Pony y Amauri Alberto Badillo son mejicanos, uno profesor y el otro alumno de judo. Ambos universitarios, el mayor de 33 años asiste a los cursos de formación de la IJF, y el pequeño de 22, entrena en su club. Ellos realizaron un video que mezclaba la salsa con el judo, a modo cómico, con Lenia Rubalcaba una campeona paralímpica mejicana. Su representación fue la más likes recibió, a pesar de ser “un video casero, muy simple y que se me ocurrió tres días antes de la fecha que cerraba esta participación. Fue dicho y hecho”.

 

Ellos contaron que su competencia más directa fue la del español Víctor García Osado, si bien una energía desconocida e inexorable les hizo que la recompensa se la llevaran ellos. Los premiados señalaban “teníamos a nuestros amigos votándonos diariamente, pero debimos gustar a los seguidores del concurso, porque mantuvimos la primera posición desde el principio. Aunque hubo un momento que casi lo perdemos por unos israelíes, pero creemos que fueron descalificados por no jugar limpio”.

 

https://tokyo.ijf.org/watch/1181

Centro mi historia, el último día me quede imantada en la sala de prensa para beber los últimos sorbos de la competición e intentar cumplir un deseo que llevaba latente desde hace un tiempo atrás.

En mis primeros pasos de escritura y publicación pública, se puso en contacto Michele Monti, un enorme campeón italiano, en todos los sentidos, que andaba recuperando amistades perdidas, yo fui una de ellas. A Michele le alimentaba el alma recordar su pasado competitivo, en ese momento pasaba por una terrible enfermedad que le mermó poco a poco durante tres años. Tristemente, se fue el pasado mes de diciembre. El inconveniente le hacía pasar mucho tiempo en la red, salvando necesidades. Era un seguidor de mi blog, y un día me pidió un favor, quería enviar sus mejores deseos a Yoshida Tsukasa por su ascenso deportivo. Parece ser, que años atrás, siendo ella era una niña, él había estado entrenado en su escuela japonesa, y allí conoció a la campeona actual, siendo cinturón blanco; ya desde pequeña despertaba grandes adjetivos de alabanza por su manera de hacer judo.

 

Monti se fue sin que yo pudiera cumplir su deseo. En este punto es donde enlazo mi cadena de milagros. Por suerte, yo estaba en la sala de prensa, el día que Yoshida recibiera su medalla de oro por equipos. Esperé a que pasara, quedaban pocos medios y me acerqué a cumplir mi promesa. Ella me escuchó y sorprendida por la emoción me abrazó, sellamos ese momento con un selfi que me imagino habrá llegado al cielo.

 

La tardanza de mi cometido hizo que perdiera el bus, y tuviera que dirigirme, corriendo con mis tacones, al metro de Tokio, para poder llegar a tiempo a Kodokan que cierra, a cal y canto, a las 12 de la noche. Sin cenar, tuve la mala suerte de salir por la entrada opuesta al Instituto, lo que me llevó a retrasarme, únicamente cinco minutos, suficientes para quedarme fuera. Golpeé, hasta que mi comprensión me llevó a aceptar la norma y alejarme resignada de la puerta taponado que me hizo estar pendiente en la calurosa noche de Tokio.

Estaba sin batería, sin wifi, y con mi parvo inglés. Me acerqué a pedir ayuda a los policías que custodiaban la entrada del metro de Kasuga, pero nada de nada. Su sonrisa y cabeza cuadriculada me llevó a cambiar de dirección hacía los hoteles de enfrente. Imposible todo completo. Había un concierto de J-pop en “Tokio Domo”, justo al lado, que había provocado el lleno total en la zona. El metro cerrado, mi paciencia al límite y arrastrando el agotamiento de tantos días sin parar en el pabellón. Reconozco que rocé la desesperación, incluso rodaron algunas lágrimas por mi rostro… Se toca suelo, pero siempre hay un ápice de energía que te hace recuperar el estado de equilibrio.

Entonces, se me ocurrió ir a cargar el teléfono a una tienda de 24 horas, y esperar mientras comía algo. Casi a las dos de la mañana, apareció mi eslabón en la cadena de dicha. Pasaron dos chicos con credencial y camiseta de Méjico. Me acerqué a pedirles ayuda en busca de algún consejo para salir de aquella situación, luego supe que eran los afortunados del premio de la fascinante experiencia gracias a su vídeo. Ellos me ayudaron.

Y colorín colorado este cuento real y el increíble mundial se han acabado.

El concurso de la IJF, el premio a los mejicanos y los buenos corazones de estos judokas fueron mi fortuna esa noche, que además sumó otra gran vivencia en este viaje con final feliz. Gracias.🌹❤️🥋

®️Almudena López

#judobywoman #judotokio2019 #judomexico #ijf

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