LA CORTESÍA NECESITA EL CORAZÓN EN LA MANO

No dejo de pensar cómo será el día después, cómo serán las relaciones sociales a la salida del confinamiento… no consigo creerme eso de que todo será mejor. Tiemblo al pensar otra versión española de rencor añadida a la pasada guerra civil; si entonces fueron vencedores y vencidos, ahora la guerra va de culpables y víctimas. Un sin sentido que me lleva a contar algo sobre el sentido, o mejor dicho, el doble sentido de la cortesía…  

En el primer gimnasio de judo de la ciudad condal exponía en la pared: “La cortesía es la principal regla del judo”, y así como quiso dejar constancia el maestro Birnbaum, debiera ser. Pese a esto, el tiempo deja en desuso la cortesía y toma más énfasis en el respeto.
 
Distingamos los términos: “Cortesía” es una demostración, acto o comportamiento con que se manifiesta amabilidad y buena educación, por otro lado, “Respeto” es la consideración, acompañada de cierta sumisión, que se trata a una persona por alguna circunstancia que determina y lleva a acatar lo que dice o establece para no causarle ofensa o perjuicio. Vistas las definiciones se vislumbran las diferencias. Por tanto, es más autentica la cortesía como símbolo de gratitud.
 
La cortesía se entrena para crear dentro un algo que brota junto a los sentimientos y experiencias, para convertirlo en hábitos de vida para armonízar con los demás. Lope de Vega dice en Razón de Amor (siglo XIII): “moró mucho en Lombardía para aprender cortesía”, efectivamente, la cortesía hay que aprenderla y cuidarla. En la vida hay múltiples oportunidades para ser cortés, también en el deporte, aunque no son aprovechadas.
 
En judo, la cortesía se relaciona con el saludo, un acto de actividad generosa para cuidar el verdadero sentimiento de gratitud. Se repite antes y después de cada acción para recordar esta voluntad, pero la enérgica actividad presente lo ha desvirtuado hacia una costumbre convertida en gesto ficticio a modo de inclinación, y las fórmulas ficticias tienden a olvidarse.
 
Hay en nuestra tradición, y en nuestro judo, el valor que nos distingue de los valores del bushido. Siete son los valores marciales y ocho los del judo, la diferencia está en la cortesía, fruto de la cultura japonesa favorecida y acendrada por la estructura jerárquica.
 
Este principio básico del judo, de ninguna manera nace para sostener las diferencias de grado, aunque la superioridad de grado lleva implícito acciones corteses por el sometimiento del inferior. Esto no alcanzo a entenderlo porque “el hábito no hace al monje” es decir no siempre el exterior corresponde al interior.
 
La cortesía empieza con buenos modales y palabras afectuosas. Los judokas deberíamos hacer y agradecer para poder equilibrar lo que otros no ven, o no saben ver. Así es, la cortesía sin sentimiento ni emoción no es más que una cáscara sin fruto. En japonés, existe un término, KANSHA con dos kanjis 感謝, donde uno significa “gracias” y el otro “sentir”. Esto puede ser una buena descripción para ilustrar cómo debiera ser la cortesía.
 
¿Dónde está el fondo de la cortesía en el judo? En judo se realiza una reverencia impuesta, y esto al ser una regla, olvida la razón de la acción. ¿cortesía o hipocresía? Los términos acaban igual, pero comienzan diferente, es decir, si nace de un sentimiento positivo será la primera, en cambio, en la segunda no coordina con su misión esencial.
 
Hay múltiples cortesías, ,la natural, la superficial, la de fondo, la dirigida y la que se pone a tiro como una limosna para quedar bien. La cortesía es difícil de aprender, y aún más de interpretar, porque resulta una fatalidad entender la cortesía recibida, con otro sentimiento distinto al que la originó.
 
La cortesía no es subversión, no es un acto teatral, no es un inútil trasiego, ni son sutiles zancadillas, ni barridos DE ASHI BARAI. La cortesía es una necesidad y cuanto más se pierde, tanto más se hace necesaria y con más fuerza se siente su ausencia.
 
La falta de cortesía es sobra de egocentrismo, y la descortesía, una debilidad, que sucede cuando uno no sabe estar en la realidad. Cómo ejemplo, la derrota si no es aceptada puede llevar a la descortesía.
 
Del mismo modo, la tosquedad disfraza de andrajos de sinceridad a la cortesía, como una sonrisa falsa. Sin caridad ni buenos sentimientos, la cortesía no será sana, en cambio, la cortesía sincera y la disfrutaran ambas partes, porque si bueno es recibirla, aún más es darla.
 
Recuerden, la cortesía necesita llevar el corazón en la mano.
 
A mi propósito de progreso sobre la mente y el cuerpo, añado la de fortalecer el corazón, con programas docentes de cortesía en el deporte y en el judo, que inspiren con las experiencias adquiridas a través de la práctica a una vida mejor para todos.
 
Y…no olviden, que LO CORTÈS NO QUITA LO VALIENTE.
 
TEXTO: ®️Almudena López🌸🥋😍
FOTO 1: ®️Gonzalo Pérez
FOTO DESTACADA: ®️Cedida por la Comisión Gestora Judo Barcelona.
**Aclaraciones:
DE ASHI BARAI – Técnica de barrido de pierna. #deashibarai
 
#QuedateEnCasa #StayAtHome #judoalgomás #judobywoman #cortesíaydeporte #mujerydeporte

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