LA SINCERIDAD COMO VALOR

 
La verdad es un impacto, que no siempre encuentra lugar donde reposar. En el judo la verdad, se iguala a la técnica, no se impone con fuerza. Sin embargo, explicar lo que realmente ocurre se ha convertido en un acto valiente, que no siempre encuentra el buen sentido que acompaña.
 
Sin embargo, actuar con verdad es un acto pedagógico. Educar asume una responsabilidad ética, y el compromiso de ayudar al otro a crecer con argumentos y conocimientos, capaces de discernir entre lo íntegro y lo demás, y así favorecer un crecimiento que asegure espacios de dignidad.
 
Hablar con claridad, sin imponer, ofrece la posibilidad de analizar y reconducir o asentar lo cuestionado y redirigir con razón y corazón. Aunque también, escuchar los silencios y percibir las faltas de referencia muestra la verdad de otra manera.
 
El judo nos enseña que la verdadera acción está en el buen uso de la energía, y que el avance solo es posible con una buena disposición.
 
Los maestros tenemos la obligación de hablar con honradez y valentía.Porque el silencio sostiene el abuso, mientras la verdad, expresada con argumentos, educa, protege y dignifica. Nuestra tarea no sólo conlleva la trasmisión, también, cuidar, preservar valores y transmitirlos sin miedo.
 
Mi formación como periodista me enseñó a preguntar, a contrastar los hechos, a no conformarme con la versión cómoda, y a nombrar la realidad con honestidad. Aprendí que la verdad no se improvisa: se investiga, escucha y construye con responsabilidad.
 
Mi experiencia como docente me confirmó que decir la verdad no basta, hay que saber cómo decirla. Educar es traducir la verdad en comprensión, acompañar procesos, generar criterio y conciencia crítica. En la enseñanza, como en el periodismo, la ética debe sobreponerse a la cosmética. La manipulación del relato destruye la confianza.
 
En el tatami, como en la escritura, la verdad no se impone con fuerza bruta y se apuesta por la razón, el respeto y la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.
 
El periodismo me dio herramientas para ver y contar. La docencia me dio sentido para transmitir. Mi vocación me exige no callar cuando el silencio oculta, y educar para que otros puedan ver por sí mismos.
Y entre tanto, no olvidemos la amabilidad.
 
Texto: ®️Almudena López
 
 
Foto: ®️Gonzalo Pérez Mata
 
 
 
 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies